58 Viático, velatorio y funerales

ANTONIO MIJANGOS MARTÍNEZ

En esa época no había miedo a las personas muertas, Antonio como monaguillo acompañó muchas veces al cura en el viático y en la Extremaunción. Una vez fallecía, bajaban la caja de la persona difunta al portal para velarla por la noche, se rezaban los Rosarios y servían café y licores. La caja de la persona muerta se llevaba a la iglesia con unas velas y luego hasta el cementerio. Recuerda que los familiares de la persona fallecida se ponían en la entrada de la casa y toda la gente del pueblo les daba el Pésame. Había funerales por categorías, con más o menos curas y un catafalco.